Aunque me acribillen hasta ser pedazos de mi cuerpo, basta con sonreír y pensar en que todo es efímero en esta vida: la lluvia que cae, la hoja perenne y hasta el primer día de enamorados. Pero sonrío porque soy feliz de lo que hice y de lo que haré. Aunque estemos a falta de agua, yo con toda la fuerza sembraré amor para que mi vida les pueda cosechar aun más amor. Os quiero, y ese es mi problema. Amo a todos y no puedo dejar de amar a nadie...

Yo no sé qué tendrás, no sé de qué estás hecha ni de dónde vienes.  (Pero yo, alucino contigo, por no decirte que serías la única con quien me esposaria, y por ende, me casaría). Mas siento tanta admiración hacia ti que cuando comparto momentos contigo, siento que la perfección y la condición es nula aquí. Para qué tanta maldad entre el ser humano si cada pino se habla  con cada  roble... O mejor dicho : para qué pensar tanto si sin palabras todo se puede decir... Frágil, dura, mas tierna la  madre tierra.  Nosotros somos los pesados  que nos alarmamos por todo: ay, deberíamos de reciclar, o: ay, que no llueve y falta agua para el arado... Basta ya, lo que falta es un cambio en nuestra conducta: amar MÁS Y odiar menos, comer cosas vivas y menos muertas, estirar más los labios para formar un pétalo de labios. Del resto, se encarga ella solita para seguir hacia adelante y saber con quién... Sobretodo eso. Con quienes.




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